El que mucho abarca…

… poco logra!

Tengo dos semanas, cumplimiento calendario el día de hoy, tratando de terminar 5 proyectos personales: un taller de marketing digital, una propuesta de seminarios para una universidad privada, el rediseño del sitio web de www.rapidoclic.com,  completar un listado de 400 artistas elegidos para mi proyecto de arte y cultura (ver @urbana.gallery en Instagram) y, finalmente, iniciar mi blog.

Como pueden ver, por lo menos uno de los 5 proyectos ha sido culminado.  En realidad dos.  Los otros tres “andando y sudando”.

El trazado inicial del cronograma de acción era muy positivo, y todo se veía “accesible”, sin embargo, cada variable de la ecuación se fue nublando poco a poco, cada vez más.

Henos aquí sin haber cumplido la meta.

Pauso, respiro, reviso… y listo… caigo en cuenta de una de las máximas más importantes y viejas de la historia: “el que mucho abarca poco aprieta”.

 

Indice

Organización y emprededores

Intenciones internas

Guía para organizarte mejor

Video musical (despedida)

 

Organización y emprendedores

En la vida de los que intentamos ser emprendedores (ver entrada: “Me juro emprendedor, pero no tengo éxito”), existen muchos “libritos” a juzgar por la de MILLONES de emprendedores que deciden (así como yo), empezar a compartir un poco, sus experiencias.  Libritos, manuales, decálogos, listados, guías (etc.), sobre “Cómo lograr ser un emprendedor exitoso”, que prometen soluciones eficientes y efectivas a uno de los problemas (valga la repetida) más antiguos de la historia: ORGANIZACIÓN.

 

Organizar algo no es más que el establecimiento de los flujos de acción que te permitirán alcanzar objetivos y metas.  Y es en este devenir de trazos y líneas que conectan inicio con final, que es imperante resaltar la máxima de arriba (“el que mucho abarca… “).

 

Aquí pauso brevemente para comunicarles que, en mi humilde opinión, pesa mucho más en la vida de un emprendedor (mucho más que la idea, incluso mucho más que el talento y empeño que se ponga) el nivel de organización.  Acumular tareas, no realizarlas, puede conllevar a un caos que desgasta el ánimo de cualquiera, y manda un mensaje muy negativo a nuestro subconsciente, capaz de derribar al Goliath más aguerrido.

 

Intenciones internas

Es loable cualquier intención que arranca en lo más profundo nuestro con fuerza, con gallardía y con decisión, de lograr metas por doquier, como piezas de lego en construcción de torre.  La torre que coronaremos eventualmente con nuestro éxito.  Cómo no querer hacer mil cosas para llegar a ese éxito más rápido?  Saber que la estabilidad económica que facilitará la tranquilidad para la familia y un puesto en el trono de Maslow, se logran más rápidamente, es tentador hasta para el más extremista negativo.  Pero debemos tener cuidado.

 

Trazarnos muchas metas, en un corto periodo de tiempo, no solo terminará agotándonos sino que podría, incluso, dejarnos sin logro al final; esto puede golpear nuestra YO interior y bajarnos de la nube esperanzadora y positiva del emprendimiento, embarrados de la más terrible de las decepciones.

 

El consejo (sufriéndolo a flor de piel todavía): una cosa a la vez, un día a la vez.  Si creen que pueden manejar 5 proyectos de forma simultánea y terminarlos en 10 días, mejor coloquen un proyecto en agenda con dos días para culminarlo, y vayan agendando, el siguiente proyecto justo con la culminación del anterior.  Si todo bien, habrán terminado en 10 días.  Si las cosas no salen como planeadas, habrá menos presión, al no haber programado más proyectos.  Más real, menos sufrible.

 

Guía para organizarte mejor

Por otro lado, es imperdonable, iniciar el día sin una agenda de actividades.  Este tip, ayudará a conseguir más eficientemente el trazado inicial de metas de proyectos.

 

Hay miles de formas, yo recomiendo dos.  Buscar un espacio justo antes de acostarse a dormir, para anotar la agenda de actividades del día siguiente, o despertar y café en mano, hacer las anotaciones correspondientes (antes, incluso, que la ducha).

 

En mi caso personal, suelo poner en práctica un aprendizaje imperecedero que logré en un entrenamiento de Franklin Covey sobre administración de tiempo.  Cuento largo corto, escribes todas las actividades que deseas cumplir en el día.  Le asignas un nivel de importancia:

 

  1. Urgente (las primeras cosas que haré en el día, no pueden dejar de hacerse)
  2. Importante (tiene que hacerse en el día, pero después de haber terminado todas las urgentes)
  3. Regular (si no se hace en el día no impacta, pero que bueno sería poder hacerlo).

 

Luego de esto, asignas a todas las que le colocaste “A”, un orden: 1 (la que se realiza primero), 2 (la segunda), 3, 4, etc.  Y así mismo con las B´s y las C´s.

 

Con un gancho marcamos las tareas completadas, con un punto las que tuvieron que ser eliminadas por la razón que sea (escribir la razón también ayuda) y una flecha apuntando a la derecha —–> las que tuvieron que ser aplazadas (para el día siguiente sería lo más adecuado).

 

Tener el norte de lo que tenemos que hacer ayuda muchísimo con el control subconsciente de tiempos y tareas.  Es como si el reloj despertador biológico que tenemos, se programara para todo el día estar avisándonos qué nos toca hacer.

 

Les refiero a continuación, una guía del wikihow sobre cómo organizar nuestro día: http://es.wikihow.com/organizar-tu-d%C3%ADa

 

Y pretendo cerrar así, todas las semanas, para que conozcan un poquito más al ser humano detrás de esta perorata escrita.

Mi video favorito para esta semana es de Dokken:

 

Hasta la próxima semana!

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